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martes, 28 de septiembre de 2010

La nueva de Lola

No sería tan complicado si ella comprendiera que su idioma es suyo, y no el del mundo.

Entonces evitaríamos que cuando yo le digo "no, gracias" me insista quince veces (porque ella suele decir "no" cuando quiere decir "si"). O que cuando digo "no tengo ganas de tal cosa" ella piense, por la deducción de su lógica, que en realidad sí tengo ganas.

Pero Lola es más que eso. Ella sabe todo de todo. Y no desde un lugar de "sabionda", sino de experiencia. Ella sabe de soltería y sabe de noviazgo. Salió con chicos ricos y pobres, con chantas y serios (con ninguno más de un par de meses, pero sabe). Ella trabajó en lo privado y lo público, fue estudiante y fue maestra, fue amateur y fue profesional. A ella no le vas a contar. Ella sabe cómo vivir del arte y cómo ser un profesional exitoso. Si ella no lo ha sido (porque, obvio, todos quieren serlo) es por una innumerable lista de razones excepcionales que tiene preparada para quién pregunte, pero sabe cómo. Hacele caso.

Y sabe que sus apreciaciones son las de todos... y los que dicen lo contrario, es porque "tienen los mismos anhelos que yo digo, pero dicen lo contrario".

Entonces es una conversación de locos. Casi psicótica.

Hace un tiempo (demasiado tiempo para mi gusto, pues todavía le dura) le agarró una nueva. Tiene una muletilla que verdaderamente me exaspera, y es algo así como "Y qué querés, ella quiere lo que queremos todas" ó "Ella pensó lo que pensaríamos cualquiera de nosotras"... y sus variables interminables.

¡¡HOOOLA, LOLA!!
¡YO, Y ALGUNAS CUANTAS MILES DE PERSONAS MÁS, NO QUEREMOS ESO QUE CREÉS QUE QUEREMOS TODAS! ¡NO PENSAMOS ESO QUE VOS CREÉS QUE PENSAMOS TODAS!

Juro que casi me genera violencia. Imaginate a alguien diciendo "y, estaba ahí y lo robó, es lo que haríamos cualquiera de nosotras" (es obvio que esta frase es falsa y exagerada, pero me sirve para explicar la violencia que me genera ese final de frase). Y vos podés decirle hasta el hartazgo "todo bien, pero yo no lo haría", ella hasta puede llegar a tener pruebas de que vos no lo harías pues te conoce y tal vez te ha visto en situaciones similares donde has reaccionado de manera distinta, pero igual sigue repitiendo "dale, si todas queremos lo mismo".

Lo raro es que Lola no vive en una ostra.

Conoce(mos) hippies, vividores de rentas, gente cool, trabajadores, artistas, artesanos, algún pseudofamoso, rollingas, rastas, políticos, militantes, funcionarios, vagos, chantas, drogones, conservadores, gays, fiesteros, traumados, acomplejados, agrandados, creídos, etc etc etc.

¿Tan fuertes son sus mecanismos de resistencia que no puede asimilar la heterogeneidad?

¿Tan doloroso sería para ella pensar que sus deseos y/o anhelos son suyos y no son iguales a los de todos? ¿Acaso se sentiría rara ó qué?

Mmm... creo que por un tiempo, debería dejar de verla tan seguido...

2 comentarios:

  1. jajajajjajajajaja es genial el "tienen los mismos anhelos que yo digo, pero dicen lo contrario"

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  2. Es impresionante que hayan pasado tres años, y hace poco vi a Lola y sigue con lo mismo. Lo que me di cuenta al releer esto es que la que cambié fui yo. Ahora le juro y le re-juro "¡claro, todos queremos eso! ¡somos todos igualísimos!" y, parece que con eso, se tranquiliza.
    Qué cosa, ¿no? Sigo sin comprender qué esconde esa frase para ella... y, evidentemente, ella también sigue sin comprenderlo... pero se ve que para algo le sirve.

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